Fe arquitectónica

Templo Expiatorio, Guadalajara, Jalisco.

No soy religiosa pero creo fervientemente en el poder de la arquitectura.

Lo reforcé este año en las dos temporadas tapatías que viví a unas cuadras de la máxima expresión del neogótico en México.

Pocas veces disfruto entrar a los templos. Su riqueza interior chapada en oro y representaciones de sufrimiento por doquier me desconectan de su valor artístico. Sin embargo el exterior del Expiatorio tiene una magia única.

De día y de noche pasé el rato frente a él, incluso lo veía desde mi terraza. Con el tiempo, la contemplación arquitectónica se convirtió en una especie de ritual.

Así fue como encontré un confesionario al aire libre. Ahí pude vaciar mis confusiones y encontrar respuestas en cada campanada con solo sentarme a admirar sus detalles en piedra labrada.

Por Claudia Gutiérrez Montaño (Klau gtz)

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